viernes, 29 de julio de 2022

La muerte de Iván Ilich - León Tolstói (1886)

 Aunque su vida no había sido como debiera haber sido,
se podría corregir aún. Se preguntó: ¿cómo debe ser?
(Iván Ilich)

La frase del encabezado describe bien la esencia de esta novela: la conciencia de muerte activa una angustia que podemos redirigir hacia algo constructivo. ¿Estamos teniendo al vida que nos gustaría tener? Y, si no es así, ¿qué podemos cambiar?




Este planteamiento es muy conocido para la terapia Existencial y otras como la de Aceptación y Compromiso. Y la cabra tira al monte. Podría ser una lectura terapéutica para mucha gente.

Novela corta (107 pg), intensa, no tiene desperdicio. Diríamos que no sobra una página.
Quizá a mentes sensibles (o tanatofóbicas) puede resultarle un poco agobiante, desesperante, esa evolución vertiginosa, esa incertidumbre acompañada rápidamente (de forma sutil al principio, pero progresivamente más intensa) por la sensación de que todo se acaba y ni nos hemos enterao.

Pero no sólo es eso (que no es poco) sino el comportamiento del entorno. Las reacciones de sus compañeros de gremio, de su familia, de los médicos. Un espectáculo siniestro que refleja cierto tipo de sociedad del que podríamos hablar renglones, pero que en lo individual podría llevarnos a preguntarnos: ¿Qué personas tengo cerca? ¿Cómo responderían en momentos donde mi vulnerabilidad salga a flote?

Otros detalles de la novela son efectos paradójicos de control mental que también vemos mucho en terapia, y que salen a relucir en párrafos como este:  "trató de ahuyentar aquel pensamiento, pero[...] volvía una y otra vez y se encaraba con él. Y para desplazar ese pensamiento convocaba toda una serie de otros [...] no producía efecto alguno"

En definitiva, una lectura rápida, intensa, y llena de significado que no deja indiferente, y que a los más eruditos recordará a los Heidegger (su vida auténtica e inauténtica), Camus, a películas como Soul, o grupos como Jarabe de Palo, por citar lo que tengo más reciente.

domingo, 17 de julio de 2022

Niebla (1914) y San Manuel Bueno Martir (1931) - Unamuno

Esta entrada combina dos obras de Unamuno que he leído seguidas. Empezaré por la primera en orden cronológico de publicación: Niebla.

El amor es un éxtasis, nos saca de nosotros mismos

El amor precede al conocimiento, y éste mata a aquel

Una de las cosas que me da más pavor es quedarme mirándome al espejo, a solas,
cuando nadie me ve. Acabo por dudar de mi propia existencia e imaginación,
viéndome como otro, que soy un sueño, un ente de ficción...

(Augusto, personaje principal de la obra)

Esta última frase creo que es un buen ejemplo de en torno a qué pivota esta novela: la angustia existencial. Y es que, aunque en un principio puede sonar a típica historia de amor tradicional, romántico, platónico ("mi Eugenia, sí, la mía, esto que me estoy forjando a solas y no la otra, no la de carne y hueso") algunos retazos nos van redirigiendo hacia algo mayor.

    

Así lo vemos cuando Augusto se refiere no ya a su amor por Eugenia, sino por la abstracción femenina materializada en todas las mujeres. Esta es una primera forma, a mi juicio, de introducir algo más profundo, un cambio de actitud vital y un ansia, como diríamos desde la terapia existencial, de perdurar a través de la mirada de un otro ("lo que yo necesito es alma, y una alma de fuego como la que irradia de los ojos de Eugenia"). Y posteriormente cuando, con el curso de los acontecimientos, se nos habla de la existencia pura y dura, la temporalidad, la muerte, en un final majestuoso donde el protagonista tiene unos diálogos tremendos con el propio autor de la obra (sí, dialoga con el propio Unamuno,  incluso se rebela contra él, y no tiene desperdicio) en una especie de paralelismo entre un diálogo entre el hombre y su creador/dios.

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La segunda obra es San Manuel Bueno Martir, basada en un cura carismático y sus dilemas de fe. Dilemas resueltos, de una forma que puede considerarse brillante o bien detestable pero, como leía en una crítica, que podría ser molesta tanto para creyentes como para ateos.

Habrían creído a sus obras y no a sus palabras[...]no hay más confesión que la conducta



Unamuno nos lleva a través de este personaje a sus propios dilemas, esos que escribía él mismo en otras obras. También nos recuerda que estos dilemas, o incluso crisis de fe (fe religiosa, pero también de otros tipos) es un condición inseparable a la existencia de las personas. Al menos de las personas inquietas de mollera. Y él lo era. 

San Manuel nos esconde una cara no advertida a primera vista, que conforme sale poco a poco a relucir, nos sorprende y nos crea misterio. Para ir soltándonos, poco a poco, una buena hostia de realismo. Una contradicción tan a priori imperdonable, pero tan humana...

En este sentido, me gustaría recordar las palabras de Juan Martínez (mi padre) al respecto: "aceptar nuestros desencantos como parte inevitable y necesaria del vivir. Y, sobre todo, que nos lleven a la superación, no al desánimo". Esta superación la entiendo yo como un continuo fluir que a veces transita caminos de desencanto, incluso de desanimo temporal, pero que no se paraliza (en el pensar, en el buscar, en el enseñar, en el vivir, en el aceptar, y en el partir cuando llegue la hora). 

Creo que San Manuel es un buen ejemplo de esto.

miércoles, 6 de julio de 2022

Cien años de soledad - Gabriel García Márquez (1967)

Incapaz de resistir sobre su alma el peso abrumados de tanto pasado.
Herido por las lanzas mortales de las nostalgias propias y ajenas 
 
El tiempo no pasaba (como ella acababa de admitir) sino que daba vueltas en redondo


Esta segunda frase del encabezado es la sensación que tiene Úrsula, una de las protagonistas del libro, ante la vida y el tiempo. Como si todo se repitiera. Experiencia muy común cuando uno goza de cierta experiencia vital.
Por repetir, yo repito en leer otro clasicazo de la literatura, esta vez en habla hispana. Narra la historia de una estirpe familiar de lo más característica, donde podemos ver todo tipo de vivencias y embrollos (incesto, guerra, revanchas, celos, etc) a lo largo de muchas generaciones de Buendía.


Los temas que me suscitan esta obra son innumerables. Por citar algunos:

  • Repetición de patrones familiares
    Es una constante en la obra, parte de su núcleo central diría, la repetición de patrones de generación a generación. Y es que los protagonistas no sólo comparten nombres (Arcadios y Aurelianos por un tubo), sino también incestos, cuernos, hábitos variados, y un largo etc de comportamientos más o menos destructivos. Aunque hay una psicología popular que atribuye esto a un cuasi-destino o maldición familiar ("no le pondremos Úrsula porque se sufre mucho con ese nombre"), lo cierto es que en la propia novela se da muestras de aprendizajes que se facilitan de una generación a otra, siendo unas generaciones modelos de comportamiento para otras. 

  • Temas existenciales: vejez, soledad, muerte, etc.
    Estos temas también son una constante en el libro. 
    Por ejemplo en el personaje tan crucial de Úrsula, que vive una pechá de años (122 para ser exactos) y que da a luz y entierra a muchas generaciones de Buendía. Es la gran conocedora de su estirpe, de sus tendencias, de sus vicios (y virtudes). Sabe anticiparse e intentar manejar todo tipo de complicaciones familiares. Vemos en ella la resistencia a reconocer su envejecimiento ("habría sido un reconocimiento público de su inutilidad"), del cual finalmente va tomando conciencia. Como la va tomando de su hastío por haberse tenido que hacer cargo de la familia, en un pasaje en el que, ya mayor, tiene ganas de mandar todo a la mierda.
    Una frase del vitalista Arcadio también me parece a reseñar en cuanto su actitud ante la muerte (al recibir orden de fusilamiento) "en realidad no le importaba la muerte sino la vida, y por eso la sensación que experimentó cuando pronunciaron la sentencia no fue de miedo sino de nostalgia". Otra en Fernanda nos refleja bien esos profundos pozos en los que podemos entrar las personas "la necesidad de sentirse triste se le iba convirtiendo en un vicio a medida que la devastaban los años"

  • Dinámicas familiares y amor en sus diferentes fases
    Una peculiaridad de los Buendía es que se lían un poco en esto de amar. Vemos encaprichamientos exacerbados, descarrilamientos sexuales, revanchas, rabiosos celos, etc. En estas relaciones median terceras personas, frecuentemente de la misma familia, estableciéndose triangulaciones y alianzas que un terapeuta sistémico analizaría con gusto. El caso es que estos Buendía saben mucho, pero amar, por lo general, poco. 

  • Conciencia del paso del tiempo y de la fugacidad 
    Márquez pasa por la historia de varias generaciones como si pusiéramos un video de youtube a x100000000,  condensando de forma relativamente breve largos años de historia familiar.
    Por momentos pensaba en cómo sería esto aplicado a mi propia familia, desde mis bisabuelos a mis nietos. Donde cada generación vive su vida X años, pero desde una vista de pájaro que tiene el libro, esto sería un pestañear, unas pocas páginas en el una novela.
    Creo que esto acentúa el sentimiento de fugacidad. 

  • Las guerras, los bandos, el estado, el capitalismo 
    Parte de la obra trata sobre enfrentamientos armados, y "el vacío de la guerra". Donde vemos matanzas injustas, traiciones, manipulación estatal (aquí desprende rollito 1984 por momentos), o las tropelías de la empresa bananera. En definitiva, las luchas de poder tan típicas en la historia de la humanidad, y sus huellas en las vidas de esta estirpe familiar.

  • Productividad a costa de identidad
    Es aquello pasajes dedicados al problema del sueño, y cómo se normaliza la ausencia de descanso, teniendo como contrapunto el olvido de lo que significa uno mismo, de su historia, de su entorno significativo..., el ser autómatas. Aunque en el libro se debe a un fenómeno que roza lo sobrenatural (realismo mágico), me trae un paralelismo con la tendencia sistémica a prescindir de todo aquello que no sea productividad. En la obra, "llegó el día en que la situación de emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir". Casi calcado saldría de un coach new age que nos hablara de actitud y mierdas varias para ser exitoso.

Bueno, podría hacerse esta entrada mucho más larga. Podría mencionar también ese recuerdo que me vino a 'El Aleph' de Borges cuando se dice lo de "concentró un siglo de episodios cotidianos, de modo que todos coexistieran en un instante". Pero se podría cerrar precisamente diciendo que una cualidad de esta obra es que tiene un poco de todo, debido a hablarnos de las vivencias de personas en diferentes fases de su vida, y de cómo se interrelacionan. Sin duda, otra lectura muy enriquecedora (cuidado, eso sí, quien no llevé bien la extensión, pues son más 500 pg).

Disfrútese en cuanto se pueda.