He leido recientemente esta breve obra, en forma de poema, de este célebre autor. En uno de esos arranques de domingo que los que coges lo que pillas por banda y te lo pimplas de una tacada.
La obra tiene sus fragmentos destacables, sin ser nada del otro mundo. Huyan los alérgicos a la poesía profunda, porque no creo que les seduzca. La obra aporta una reflexión sobre lo que supone estar en prisión, que estira hacia aspectos de la naturaleza humana.
Así pues, lo observábamos día a día con mirar curioso y presagio malsano, preguntándonos si cada uno de nosotros no correría la misma suerte, ya que nadie sabe en qué rojo Infierno su alma cegada es capaz de extraviarse
Por dejar uno de sus versos (rima en el original en inglés) donde, al hablar del condenado a muerte, trasciente la clásica división endogrupo vs exogrupo (inocentes vs condenados), mostrando la endeblez de esa línea que ponemos para separarnos de otros, especialmente de otros que consideramos inferiores de alguna forma. Me gusta ese final, lejos del juicio, lejos de pedestales, con una dosis de conciencia a la que no todo el mundo llega en su vida.
Una lectura más. No se si la última del año. Continuamos.
Pensé que, al cabo, era un domingo menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado
Meursault, protagonista de El extranjero
Se podría decir de esta obra muchas cosas. Por un lado, como se ve en la frase inicial, se podría decir que nos muestra una indiferencia o rendición ante el pasar inexorable de la vida, donde lo que se supone que debería removernos, motivarnos o sacar del hastío (para bien o para mal) deja de hacerlo.
La obra comienza con el anuncio de la muerte de la madre del protagonista, por cuyo hecho Meursault pasa sin pena ni gloria debido a que la relación era bastante fría. Se parte de aquí para narrar una historia en la que encontramos diferentes personajes envueltos en sus mierdas, inmoralidades, contradicciones o vacío vital. Un vacío que Mersault encaja con aparente normalidad. Sin ambiciones, sin indignaciones, sin sufrimiento, simplemente dejándose llevar por el pasar de los días.
Una curiosidad es que cuando se le propone dar un giro a lo que pudiera ser una vida más apasionante, responde "que nunca se cambia de vida, que en cualquier caso todas valían lo mismo y que la mía aquí estaba lejos de disgustarme".
Y es que uno puede sentir pena de este tipo. O pensar que intentará no caer nunca en su patético modus vivendi. Pero el caso es que a medida que pasa el libro creo que se nos pone un espejo también sobre la intolerancia hacia lo que no casa con los esquemas de lo que esperamos de las personas. En esto cobra especial importancia el final de la historia, cuando se da la sensación de que se le juzga no sólo por el crimen cometido, sino por su peculiar e impasible modo de vivir. Buscando culpabilidad en esta impasibilidad. Y esto es lo que me parece más interesante del libro. Os dejo más frases perlitas de cuando espera su muerte:
- Incluso en un banquillo de acusados es interesante oir hablar de uno mismo. - Quiso seguir hablándome de dios, pero fui hacia él y traté de explicarle por última vez que me quedaba poco tiempo. No quería perderlo con dios. - Morir a los 30 o a los 70 años no tiene gran importancia porque, naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivirán, y así durante miles de millones de años (...) lo que me molestaba un poco en mi razonamiento era el brinco terrible que sentía en mi al pensar en 20 años de vida por venir. Pero no tenía más que ahogar esos pensamientos imaginando lo que éstos serían cuando, de todos modos, la hora hubiese de llegar. Desde el momento en que se muere, el cómo y el cuándo no importan, es evidente. Así, (y lo dificil era no perder de vista todos los razonmaientos que ese "así" representaba), así, debía yo aceptar que mi petición fuese recusada.
Es una obra pequeñita (124 pg) que se lee en tarde y media, de gran éxito impulsado por el casito que le hizo el filófoso Sartre. Si no fuera porque me aburrió por momentos, la verdad, le daría mejor nota. No obstante me parece que aporta en una filosofía que pretenda aceptar el drama que a veces es vivir, y que favorece hacernos muchas preguntas. Y eso ya es un logro. Así que se lleva un 7.
Termino con un párrafo de comentario de Sartre sobre la obra:
Y esta vez comprendemos plenamente el título de la novela de Camus. El
extraño que quiere describir es justamente uno de esos terribles
inocentes que constituyen el escándalo de una sociedad porque no aceptan
las reglas de su juego. Vive entre los extraños, pero para ellos es
también un extraño. Por eso le amarán algunos, como Marie, su querida,
quien siente afecto por él porque es “raro”; y otros lo detestarán por
eso, como esa multitud de sedentarios cuyo odio siente de pronto. Y
nosotros mismos, que al abrir el libro no estamos familiarizados todavía
con la sensación de lo absurdo, trataremos inútilmente de juzgarle de
acuerdo con nuestras normas acostumbradas: también para nosotros es un
extraño.
"Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí
mismo responsable y se averguenza, en lugar de poner en duda a la
sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del
régimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna contra el
sistema [...] uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta
autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en
depresivo."
Esta obra enlaza de forma muy clara con otra que publiqué aquí hace justo un año: Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Sin embargo, en esta lo que vemos es la base filosófica de lo que esta ocurriendo en esa sociedad que describía Huxley en forma de ficción y que hoy día son muchas las voces que consideran que de ficción no tiene tanto. En resumen, trata de cómo la sociedad neoliberal explota ciertas necesidades psicológicas para convertirnos en una pieza más que perpetúe el sistema a pesar de sus abusos.
¿Qué implica esto? Que interesante es un huevo. Eso sí, por momentos no es fácil de leer. Primero porque en algunas partes el autor se vuelve un poco espeso de por sí, y segundo porque además entra en terminología de otros autores, términos con los cuales puedes tener un problema si no estás familiarizado previamente. Así, se enlaza con grandes figuras como Nietzsche, Heidegger, Hegel, Marx, Foucault. Entrando en faena, una de las claves del libro creo que es la parte tocante a este último autor.
Para Foucault existía una sociedad de la vigilancia, en la cual se somete a los individuos a una serie de normas, de prohibiciones, exigiendo obediencia. Los explotados son explotados contra su voluntad. Pero también tienen opción a rebelarse, a solidarizarse entre ellos y alzarse contra el explotador. El propio Foucault sin embargo se da cuenta de que a veces este poder no se ejerce de forma tan evidente, sino que podía adquirir una forma más sutil con un control conductual a partir de roles marcados que debemos seguir si no queremos salirnos de lo considerado 'normal'. Este poder es ejercido por instituciones como la escuela, las instituciones de salud mental, o en la vida ordinaria en el propio trabajo, etc. Este vídeo es recomendable para principiantes de Foucault:
En esta línea del poder ejercido de forma más sutil, el análisis del autor de nuestro libro va más allá. La sociedad neoliberal actual explota al individuo no contra su voluntad, sino aprovechando esta misma voluntad a su favor. Esto, que parece tan contraintuitivo, lo logra mediante un cambio de timón clave: ajustarse a nuestras necesidades psicológicas (de ahí el nombre, Psicopolítica). Por tanto, valiendose de este ajuste, consigue que el sometido se someta voluntariamente.
Es una forma de poder más sutil e inteligente, en tanto que el sujeto ni siquiera es consciente de su sometimiento. "En lugar de hacer a los hombres sumisos, intenta hacerlos dependientes" En lugar de censurar, nos exige participar, consumir, compartir constantemente nuestras opiniones, deseos, etc. Aquí entra también en el Big Data, que según él ayuda a construir un perfil psicológico no sólo de los individuos, sino también colectivo, que ayuda al sometimientocon el tráfico y venta de nuestros datos proporcionados en las redes.
Nos habla del imperativo neoliberal de la permanente optimización propia que nos convierte en 'sujetos de rendimiento': "El sujeto del rendimiento neoliberal, ese empresario de sí mismo, se explota de forma voluntaria y apasionada". Sin espacio para las pausas, para la reflexión, para la improductividad. No extraña en este contexto esa mentalidad wonderfulista tan de moda en la psicología popular: con actitud todo se puede conseguir. Si quieres puedes, con el corolario implícito de que si no puedes el culpable eres tú (por tu falta de actitud), no el sistema. Esto vuelve a ser un engaño que ayuda a blindar el sistema saciando además una necesidad individual muy potente que consiste en percibir que controlamos nuestro entorno, pero que a la larga puede conducir a un colapso mental. Colapso que, como comenta en la frase de inicio de esta entrada, favorece los problemas mentales: Si no puedes rebelarte hacia fuera, solo te queda 'rebelarte' hacia ti mismo. Y ahí tenemos el burnout, depresión, suicidio como una de las principales causas de muerte en el mundo, etc.
Sin duda podría comentarse más sobre este libro, y es que entra en otros aspectos que o bien me han parecido menos interesantes o bien reconozco que necesitaría una segunda lectura para comprender. Pero voy a dejar unos enlaces divulgativos sobre todo el pensamiento del autor, yendo más allá de este libro. Al cual le doy un notable por su contenido realmente interesante y que da para un debate brutal, a pesar de que su análisis pueda ser matizable y diría que con cabos sueltos, y de que sea algo dificil de digerir en su totalidad si no tienes cierto dominio terminológico.