viernes, 15 de mayo de 2020

1984 - George Orwell (1949)

"Estás convencido de que hay algo llamado naturaleza humana que se rebelaría indignada por lo que hacemos. Pero nosotros creamos la naturaleza humana. La gente es infinitamente maleable"

"Si se les deja en paz, seguirán trabajando, reproduciéndose y muriendo generación tras generación y siglo tras siglo, no solo sin sentir el impulso de rebelarse, sino sin llegar a entender que el mundo podría ser diferente"


Miembro de El Partido en la novela



Y efectivamente, lo somos. Maleables, como dice arriba. Si en "Un mundo feliz" de Huxley se lograba mediante condicionamiento y drogas, bueno...aquí también porque no deja de ser condicionamiento (aprendizaje asociativo) y otros principios de aprendizaje lo que se hace en esta sociedad distópica. Se dice que el mundo de Huxley emplea más sutileza en adueñarse de las mentes de sus ciudadanos. Es verdad que en 1984 vemos más lenguaje bélico y hay más violencia en un momento dado (Policía del pensamiento), pero por lo general la sociedad cae en la trampa mediante mecanismos 'pacíficos' de aprendizaje desde la niñez, al igual que en la novela de Huxley. La neolengua (pensamiento y lenguaje dependen uno de otro), o el progresivo empobrecimiento de la población valiéndose de la alteración de sus recuerdos y de las noticias, son ejemplos de ello.

Cuando leemos estas novelas nos puede parecer algo exagerado el grado de control de nuestros comportamientos. Algo que no llegará a ocurrir. Amigo, aunque sea en menor intensidad (porque es verdad que en nuestra sociedad no hay un único poder o interés) si que ocurre ya.  Con menor totalitarismo, si se quiere, al menos en el sentido tradicional. Siempre ha ocurrido en algún grado. De hecho las inspiraciones de Orwell o Huxley se basaban en la realidad de su época. Es cierto que no estamos en época de nazismo, comunismo u otros regímenes. Pero la manipulación ha estado siempre y lo sigue estando. La "naturaleza humana", como se cita en la frase inicial, puede usarse para fomentar el pensamiento grupal de borrego, como de hecho ocurre. Y esto nos afecta a todos, hasta los que nos creemos o sabemos críticos.

"Que la humanidad tenía que elegir entra la libertad y la felicidad, y que la mayoría prefería felicidad", dice hacia el final del libro. Esto, aunque en sentido literal puede chocar, lo interpretaría en el sentido del bienestar psicológico que nos aporta sentirnos parte de un grupo como algo propiamente humano (seres sociales), y esto incluye compartir creencias y valores, trascender lo individual (en la novela en grado extremo: "el individuo sólo tiene poder cuando deja de ser un individuo (...) si puede escapar de su identidad, si logra fundirse con el Partido hasta ser el Partido, se convierte en todopoderoso e inmortal") y también tener un exogrupo al que discriminar de forma más o menos sútil. Todos compartimos esta tendencia en mayor o menor grado.

Pues bien este es uno de los mecanismos de "naturaleza humana" que usa El Partido Orwelliano. Y también podemos verlo en la sociedad actual: el que se traga todos los bulos de whatsapp si van en consonancia con lo que piensa, el conservador que crítica la paguita porque cree que es para beneficiar a los vagos (exogrupo, en contraste con el endogrupo trabajador digno al que cree pertenecer) el conflicto catalán con los nacionalistas de ambos lados, la guerra santa islámica, la izquierda vs derecha, etc. Una tendencia útil pero que puede usarse para el declive de lo que queremos ser como individuos y como sociedad.

En fin, habría mucha más tela por cortar, pero tiendo a ir a lo que más chicha tiene para mi. Un libro de media duración pero que no se hace pesado. Personajes decentes, algún giro inesperado como comentaba ad. Yo tampoco me atreveré con la neolengua, pero si que os recomendaré leer este o "Un mundo feliz" como un 'Must' vital. Muy interesante, a broche final, leer sobre la biografía de Orwell para entender las influencias (por ej, la participación en la Guerra Civil española) en su antitotalitarismo plasmado en el libro.

miércoles, 15 de abril de 2020

Duermo mucho - Maria Manonelles (2018)

Un compañero de la unidad me confesó que veía a muchos de los profesionales de la unidad como máquinas con bata, y aquel comentario me rondó la cabeza no pocas veces

María, persona ingresada en psiquiatría 


Breve cómic sobre la experiencia en primera persona en un ingreso psiquiátrico. La autora nos narra pinceladas de esta experiencia, acompañando con ilustraciones.

Se lee en 15 - 20 minutos fácilmente. Va dejando perlas sueltas, alguna interesante (crítica a algunas lindezas del modelo biomédico aplicado a salud mental), aunque sin ninguna trama desarrollada. No hay muchas historia como tal. Algunos dibujos son buenos. Y ya.
Sirve para contemplar este tipo de experiencias de un modo entretenido, para echar un rato a quien le interese el mundillo (profesionales, pacientes...)

sábado, 11 de abril de 2020

Lolita - Vladimir nabokov (1955)

"Más allá de la línea roja que en el arte es la locura, hay algo todavía peor. Y se encuentra en la particular obsesión que supone la perversión de Humbert. Describir tal perversión con el entusiasmo de un pervertido sin ser asqueroso es imposible. Si el señor Nabokov ha intentado hacerlo, ha fallado"

Orville Prescott, 'The New York Times' (11/8/58)





- Rechazada por 4 editoriales estadounidenses antes de ser publicada en París (donde tras el escándalo de la publicación, fue censurada).
- El autor afirma que tocaba uno de los 3 temas tabús en la época en EEUU, junto al tema racial y al ateismo.
- Criticada por falta de ética al tocar de cerca transgresiones morales y legales de una forma que podría dar lugar a empatizar con el agresor
- Llevada a la gran pantalla por Stanley Kubrick en 1962

Con esta carta de presentación os traigo este clásico de Nabokov, en una lectura que he recuperado tras comenzarla allá por 2015, y que las condiciones actuales han ayudado a que retome.

Me imagino al bueno de Vladimir recibiendo al lector a la "entrada" de su libro:
Y, ¿si te invito a ponerte en el lugar de uno de los grandes villanos de nuestra sociedad, repudiado incluso en entornos carcelarios? Y, ¿si vas siendo testigo de cómo va desarrollando su modus operandi al tiempo que te hago de alguna forma empatizar con él?

Suena provocador. Para algunos asqueroso. Para otros interesante (y puede que a la vez asqueroso). Pero, desde luego, provocador.

Como puntos favorables, para mi, la originalidad de meternos en la perspectiva de un pederasta. Me parece de interés acercarnos a un fenómeno, por muy condenable que sea (y por mucho que no pierda un ápice de esta merecida condena), desde un modo poco habitual. Además, refleja algunos diálogos y reflexiones que despiertan el interés del lector no espantado por esta delicada temática. Por ejemplo, cuando el delincuente va tomando mayor conciencia de lo que en realidad ha hecho. Ver su evolución y la de Lolita a través de esos viajes en coche te mantiene atento.

Como punto en contra, a veces se enmaraña en amplias descripciones (que me parecen sobrantes en parte, pausando el ritmo y apartando de lo interesante), y en una extensión total de la que me parece se podía haber acortado.
También señalar que, en sus casi 400 páginas y como consecuencia de lo comentado anteriormente, uno podría percibir un cierto blanqueamiento de la figura del pederasta. Bien nos avisa el autor que no es esta su intención. En mi experiencia, fui en todo momento consciente de las repugnantes cualidades del protagonista, que iba apuntando a lápiz en algunos márgenes cuando el pasaje me parecía excepcionalmente descriptivo de tal bajeza moral enmascarada de deseo y victimismo. Quizá, si que es verdad, se nos adentra en ese deseo sexual a una infante con gran detalle y de forma sutil (no vulgar como asociamos normalmente a esto) , y también que se nos hace énfasis en los sentimientos de desesperación de un protagonista que por momentos se siente víctima de la propia víctima. Esto nos lleva a comprender el rechazo que pueda provocar si uno no se distancia lo suficiente, y el hecho que haya sido fuertemente criticado: “ha sido interpretada muy ampliamente de una forma tal que justifica la violencia diciendo que es una historia de amor”, dice Freixas.

Obra polémica, densa, pero también original y de interés que uno puede disfrutar especialmente, creo, si mantiene cierta distancia y conciencia de lo que se narra. Le pondría un 7 u 8.

sábado, 4 de abril de 2020

¿Cuánta tierra necesita un hombre? - Tolstói (1886)

  Tolstoi no escribía para entretener, sino para comunicar una experiencia de la vida. Era un humanista (...) nos enseña que “un hombre no puede ser superior a otro, [pues]
es una vergüenza y una bajeza el querer hacerse superior al prójimo”

(Mauricio Wiesenthal, escritor español)

Revisando mi biblioteca personal durante la cuarentena, reparé en este clásico que yo tengo en formato novela gráfica (adaptado por Martin Veyron).

Y la verdad es que tras leerlo en este formato, dan ganas de acudir al formato novela tradicional. La historia es buena, bien desarrollada, con moraleja y un final más que interesantes. De esos que tener en mente a lo largo de toda la vida, porque todos pasaremos por situaciones más o menos análogas casi con total seguridad. Esta versión gráfica seguramente lo hace más ameno para el público poco acostumbrado a leer.

De la historia en sí no detallaré mucho. No es necesario. Un campesino azotado por dificultades económicas que va aprendiendo a base de palos, se ve envuelto en una historia de ambición donde cambiará su forma de ser y comportarse con respecto a los demás. A pesar de ser del siglo XIX, su vigencia es absoluta en la sociedad de hoy, de los mister wonderfulismos, la individualización y las falsas promesas. Más allá del protagonisma, resulta interesante en un segundo plano el comportamiento de un pueblo sometido capaz de rebelarse pero donde surge la discrepancia a poco que deben intentar estar unidos por un proyecto común.
 
Mi nota, un 8 o 9. Quedándome con la duda de si mejorará en el formato tradicional