martes, 13 de agosto de 2019

El extranjero - Albert Camus (1971)

Pensé que, al cabo, era un domingo menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado

Meursault, protagonista de El extranjero



Se podría decir de esta obra muchas cosas. Por un lado, como se ve en la frase inicial, se podría decir que nos muestra una indiferencia o rendición ante el pasar inexorable de la vida, donde lo que se supone que debería removernos, motivarnos o sacar del hastío (para bien o para mal) deja de hacerlo.

La obra comienza con el anuncio de la muerte de la madre del protagonista, por cuyo hecho Meursault pasa sin pena ni gloria debido a que la relación era bastante fría. Se parte de aquí para narrar una historia en la que encontramos diferentes personajes envueltos en sus mierdas, inmoralidades, contradicciones o vacío vital. Un vacío que Mersault encaja con aparente normalidad. Sin ambiciones, sin indignaciones, sin sufrimiento, simplemente dejándose llevar por el pasar de los días.

Una curiosidad es que cuando se le propone dar un giro a lo que pudiera ser una vida más apasionante, responde "que nunca se cambia de vida, que en cualquier caso todas valían lo mismo y que la mía aquí estaba lejos de disgustarme".

Y es que uno puede sentir pena de este tipo. O pensar que intentará no caer nunca en su patético modus vivendi. Pero el caso es que a medida que pasa el libro creo que se nos pone un espejo también sobre la intolerancia hacia lo que no casa con los esquemas de lo que esperamos de las personas. En esto cobra especial importancia el final de la historia, cuando se da la sensación de que se le juzga no sólo por el crimen cometido, sino por su peculiar e impasible modo de vivir. Buscando culpabilidad en esta impasibilidad. Y esto es lo que me parece más interesante del libro. Os dejo más frases perlitas de cuando espera su muerte:

- Incluso en un banquillo de acusados es interesante oir hablar de uno mismo.
- Quiso seguir hablándome de dios, pero fui hacia él y traté de explicarle por última vez que me quedaba poco tiempo. No quería perderlo con dios.

- Morir a los 30 o a los 70 años no tiene gran importancia porque, naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivirán, y así durante miles de millones de años (...) lo que me molestaba un poco en mi razonamiento era el brinco terrible que sentía en mi al pensar en 20 años de vida por venir. Pero no tenía más que ahogar esos pensamientos imaginando lo que éstos serían cuando, de todos modos, la hora hubiese de llegar. Desde el momento en que se muere, el cómo y el cuándo no importan, es evidente. Así, (y lo dificil era no perder de vista todos los razonmaientos que ese "así" representaba), así, debía yo aceptar que mi petición fuese recusada.

Es una obra pequeñita (124 pg) que se lee en tarde y media, de gran éxito impulsado por el casito que le hizo el filófoso Sartre. Si no fuera porque me aburrió por momentos, la verdad, le daría mejor nota. No obstante me parece que aporta en una filosofía que pretenda aceptar el drama que a veces es vivir, y que favorece hacernos muchas preguntas. Y eso ya es un logro. Así que se lleva un 7.

Termino con un párrafo de comentario de Sartre sobre la obra:

Y esta vez comprendemos plenamente el título de la novela de Camus. El extraño que quiere describir es justamente uno de esos terribles inocentes que constituyen el escándalo de una sociedad porque no aceptan las reglas de su juego. Vive entre los extraños, pero para ellos es también un extraño. Por eso le amarán algunos, como Marie, su querida, quien siente afecto por él porque es “raro”; y otros lo detestarán por eso, como esa multitud de sedentarios cuyo odio siente de pronto. Y nosotros mismos, que al abrir el libro no estamos familiarizados todavía con la sensación de lo absurdo, trataremos inútilmente de juzgarle de acuerdo con nuestras normas acostumbradas: también para nosotros es un extraño.