Retomo el blog con ganas, ha pasado mucho tiempo desde mi última entrada pero la verdad es que he leído poquísimo en este tiempo. Yo suelo leer en vacaciones de playa y en vuelos de avión y llevo casi dos años con vacaciones en Málaga y trabajando en aeropuertos, estaciones de tren y vuelos, así que voy estoy haciendo un propósito de enmienda y voy a intentar leer más en otras situaciones.
Siguiendo con mi cansinismo con Carlos Sisí, hoy os traigo la valoración de una de sus últimas novelas "Vienen cuando hace frío", publicada el año pasado. Esta es la cuarta obra de este autor que comento, tras los Caminantes (2009), Edén interrumpido (2012) y La Hora del Mar (2013).
La historia transcurre principalmente en la gélida provincia de Yukón, en Canadá, al este de Alaska. Trata sobre un pobre diablo arruinado que se muda a la vieja casa de un antepasado tras conseguir una modesta indemnización por despido en Baltimore. La casa tiene casi un siglo y en los primeros capítulos del libro se narra como la va reconstruyendo con la ayuda de un anciano vecino.
Tras la reconstrucción, empiezan a suceder cosas paranormales y, aproximadamente a la mitad, el libro pasa de terror clásico a libro de aventuras y cae por una espiral de diálogos ridículos, historia sinsentido y desenlace tremendamente decepcionante. Es como si el autor hubiese desarrollado la primera mitad con tiempo suficiente pero se le hubiese echado el tiempo encima para la segunda, y resuelve todo con prisas y mal.
No obstante, se trata de Carlos Sisí, por lo que el ritmo del libro es fantástico, está escrito de forma simple y, aunque los diálogos siempre flojean, en este son especialmente malos. Es una novela relativamente corta, de 320 páginas, que paradójicamente, viendo el porcentaje en Kindle piensas que son muchas más en la primera mitad, mientras que en la segunda crees que son muchas menos, debido al ritmo de la novela. Nota: 4

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